Page 478 - The Expanse 05 - Los Juegos De Nemesis - James S A Corey
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Konecheck consiguió abrir el siguiente tramo de
escalerilla sin dejar de gruñir ni de soltar tacos por el
esfuerzo. El fango negro seguía goteando desde las
alturas y lo pringaba todo. Amos se preguntó si
Sullivan no se habría resbalado de verdad, y luego
rio entre dientes muy bajo para que nadie lo oyese.
Konecheck llegó hasta el extremo superior de la
escalerilla y se quedó colgando a un lado para dejar
pasar a Morris. Se oyeron dos disparos y los hombres
volvieron a intercambiar posiciones. Amos se
preguntó si los peldaños estaban diseñados para
soportar el peso de dos hombres al mismo tiempo.
No se doblaban, al menos. Pasó mucho tiempo
contemplando los tobillos de Clarissa, su piel pálida
y sucia. Empezó a ver cómo temblaban. Puede que le
doliera mucho la mano que se había roto, pero no
dijo nada.
—¿Estás bien, Bombón?
—Estoy bien —respondió—. Un poco cansada.
—Aguanta, bizcochito —dijo Amos—. Ya casi
hemos llegado.
Cada vez quedaba menos hueco del ascensor
sobre ellos. No había ni rastro de la cabina ni de los
guardias que se encontraban en el interior. Solo un
cuadrado gris claro en el que ululaba la brisa. En un
momento dado, cuando quedaban cuatro o cinco
metros para llegar a su destino, Rona hizo un ruido
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