Page 349 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 349

fácil,  me  temo.  Sin  embargo,  representa  una


              lección aprovechable, como comprobaréis.



              La  imagen  cambió  a  una  vista  mucho  más


              cercana de la superficie, pues los drones volaban

              mucho más bajo, y un estremecimiento recorrió


              la  multitud;  un  movimiento  de  desconcierto  e


              inquietud. El gris estaba vivo.



              Toda  la  superficie,  tan  lejos  como  podían

              registrar  las  cámaras  de  los  drones,  estaba


              cubierta  por  una  vegetación  densamente


              entretejida, gris como la ceniza. De ella brotaban

              frondas como de helechos que se alzaban unos


              sobre otros, abriendo pliegues como manos para


              captar la luz. En otros puntos se alzaban torres


              fálicas  cubiertas  de  las  verrugas  de  yemas  o

              frutos. Tapaba las montañas hasta sus cumbres.


              Formaba una alfombra gris y gruesa sobre todas


              las  superficies  visibles.  La  imagen  cambió,  y

              volvió  a  cambiar,  y  Vitas  indicó  diversas


              localizaciones, marcadas en un mapa del globo


              inserto.  Los  detalles  de  la  vista,  sin  embargo,


              apenas cambiaban.


              —Lo  que  estáis  viendo  puede  considerarse  un


              hongo —explicó la jefa científica—. Esta especie


              solitaria ha colonizado el planeta entero, de un

              polo a otro y a cualquier altitud. Los escaneos del


              suelo, aquí mostrados, revelan que la topografía


              real  del  planeta  es  tan  variada  como  podría

              esperarse de un mundo que debe sustituir a la






                                                                                                       348
   344   345   346   347   348   349   350   351   352   353   354