Page 1147 - The expanse 02 - La guerra de Calibán - James SA Corey
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la escopeta, pero Strickland (o Merrian o como fuera
que se llamara) puso el arma sobre la jaula y estuvo a
punto de venirse abajo debido al alivio que pareció
sentir. La mujer se derrumbó, y la sangre y la carne
cayeron con ella y se dispersaron por el suelo como
una colcha con puntilla roja.
—Gracias a Dios que habéis venido —dijo el
doctor—. Dios, menos mal que habéis venido. He
intentado detenerla todo lo que he podido. Doctor
Meng no puedo ni imaginarme lo difícil que habrá
sido para usted. Lo siento muchísimo.
Prax dio un paso al frente. La mujer volvió a emitir
otra de esas respiraciones entrecortadas, como si su
sistema nervioso ya no supiera qué hacer. Strickland
le sonrió, con aquella sonrisa tranquilizadora que
recordaba de todas las veces que había acudido a su
consulta durante los años anteriores. Prax encontró
los controles del transportador y se agachó para
abrirlos. El panel lateral emitió un chasquido cuando
los cierres magnéticos se desacoplaron. El panel se
enrolló hacia arriba y desapareció bajo la estructura
del carrito.
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