Page 122 - Ciencia Ficción - Selección 01
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hayas. Allí la luz de la luna se filtraba por entre las


            espesas  copas  de  los  árboles,  formando  luego  un


            gran bordado de luz y sombras sobre la tierra.

               El Paseo de las Hayas conducía al parque y a la


            vez bordeaba el bosque. Cuando me acerqué a este


            último vi el resplandor de un fuego a través de los


            árboles,  y  comencé  a  endurecer  mis  rasgos

            preparándome para mostrarme sumamente severo,


            tal y como lo exigían las circunstancias incluso en


            un novato maestro de escuela.


               Apagué la linterna y, apartándome del sendero, di

            un rodeo, alejándome, a la vez, del fuego, con objeto


            de  surgir  en  un  punto  donde  era  más  densa  la


            arboleda.


               El canto de voces infantiles y el tronar de tambores

            ahogaba perfectamente mis pasos.


               Incluso,  cuando  salí  al  claro  donde  ardía  la


            hoguera,  nadie  pareció  darse  cuenta  de  mi


            presencia.

               Había unos veinte muchachos desnudos hasta la


            cintura  agachados  en  semicírculo  alrededor  del


            fuego.  Yo  me  encontraba  a  unas  diez  yardas  de


            distancia  de  ellos,  y  me  apoyé  contra  un  árbol,

            preguntándome  si  debía  hacer  sonar  el  silbato  y


            gritar luego con terrible ironía:


               —¡Hora de recreo!


               La mayor parte de aquellos que se hallaban en cu‐

            clillas, balanceando los cuerpos al ritmo del canto,


            me daban la espalda en aquellos momentos. Pero







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