Page 172 - Ciencia Ficción - Selección 01
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—No dije que lo fueras —adujo Ashley—. Te pre‐


            gunté si estabas libre de tal sospecha. ¿Se te ha ocu‐


            rrido  pensar  en  lo  que  sucede  en  la  Tierra  desde

            hace un par de siglos? ¿No se te ha ocurrido pensar


            que un moderado descenso de su población sería


            cosa buena? ¿No se te ha ocurrido pensar tampoco


            que  sería  maravilloso  desembarazarse  de  las

            personas poco inteligentes, liquidar a los incapaces,


            a los insensibles, y dejar al resto vivos? Pues a mí sí,


            ¡maldita sea!


               —Creo  que  soy  culpable  también  de  haber

            pensado en eso algunas veces, sí. Pero una cosa es


            pensar en algo como un deseo, y otra el proyectar


            ese algo para llevarlo a la realidad, a una realidad


            hitlerizada...

               —La distancia que hay del deseo a la acción no es


            tan grande como piensas. Si te convences del hecho


            que  el  fin  es  suficientemente  importante,  que  el


            peligro es enorme, entonces verás que los medios

            son  cosa  que  va  adquiriendo  cada  vez  menos


            importancia. Ahora que el asunto de Estambul se ha


            solucionado, permíteme ponerte al corriente de este


            otro  asunto.  Estambul  no  tenía  la  menor

            importancia en comparación... ¿Conoces al agente


            Ferrant?


               —¿El que desapareció? Personalmente, no.


               —Bien, hace dos meses se encontró en la Luna una

            nave perdida. Había transportado a un equipo de


            exploración financiado particularmente; se trataba







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