Page 1300 - Seveneves -Neal Stephenson
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navajas suizas.
Para Aïda, Tekla fue un blanco más fácil, ya
que la rusa había sido explícita sobre lo que
consideraba deseable en una raza futura. Era fácil
darse cuenta de que los hijos de Tekla serían
guerreros fuertes, disciplinados y formidables. Y
no hacía falta ser un genio militar para
comprender que la lucha, durante el previsible
futuro —varios milenios encerrados en colonias
espaciales—, sería cuerpo a cuerpo y personal.
Todo apuntaba a que la violencia seguiría estando
presente en la historia humana y estaría
condicionada por el tamaño, la fuerza y la
resistencia. Si la historia servía de guía, aquellos
que pudiesen desplegar más violencia acabarían
dominando a los demás. Aïda no estaba dispuesta
a consentir que sus propios hijos fueran
dominados por los hijos e hijas de Tekla.
Podría haberse limitado a hacer lo mismo que
Tekla: crear versiones de sí misma modificadas
con ciertos rasgos atléticos. En vez de eso,
fascinada por los extraños detalles de su informe
genético, se había embarcado en un programa
para volver a despertar el ADN neandertal que,
eso imaginaba, llevaba decenas de miles de años
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