Page 95 - Seveneves -Neal Stephenson
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mientras los dotas de la libertad para moverse por
ahí…
—Creo que me he enamorado —dijo Dinah.
Él se puso una bolsa en la boca y vomitó.
¿CÓMO LE CUENTAS AL MUNDO QUE VA
A MORIR? Doob se alegraba de no ser él quien
tenía que hacerlo y se colocó detrás de la
presidenta de Estados Unidos. Su trabajo consistía
en parecer serio —lo que no le resultaba difícil—,
como una cara del monte Rushmore de científicos
importantes alineados tras un semicírculo de
líderes mundiales. Miró fijamente la nuca de J. B.
F. mientras ella se lo contaba a un teleprompter. A
su lado, los presidentes de China y la India,
diciendo lo mismo al mismo tiempo en mandarín
e hindi. Siguiendo la secuencia, los jefes de
Gobierno de Japón, Reino Unido, Francia y
España —este actuando como una especie de
proxy para la mayor parte de Latinoamérica y su
propio país—; el canciller alemán; los presidentes
de Nigeria, Rusia y Egipto; el papa, imanes
importantes de las principales ramas del islam; un
rabino y un lama. Se transmitía simultáneamente,
de forma que la mayor parte posible de la especie
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