Page 210 - El Mundo De Roche - Robert L Forward
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El Mundo de Roche Robert L. Forward
a tu padre.
Colgó, se reclinó en su silla y volvió la vista
hacia el techo. El difusor de la estructura del
fluorescente estaba lleno de moscas muertas. Las
contó. Eran diecinueve y había una más que
vagaba zumbando erráticamente entre los
cadáveres secos de sus camaradas.
Solicitó una aparición en las redes de noticias.
Con su estatura política, podría haber
conseguido media hora en máxima audiencia en
cualquier momento salvo durante los partidos de
football de los lunes por la noche. Tal como
estaban las cosas, no pidió más que quince
minutos durante la mañana del domingo, en
plena hora de misa. Le fueron concedidos a pesar
de las airadas protestas de algunos ministros que
contaban con las ofrendas ʺvoluntariasʺ que se
habrían generado durante ese tiempo.
La publicidad que Winthrop organizó antes de
su alocución resultó efectiva. Los sacerdotes y
ministros rezaron para audiencias casi nulas y los
campos de golf escucharon el piar de los pájaros
en vez del golpear de los palos. Todo el mundo
se levantó aquella mañana y encendió su sistema
de vídeo.
Winthrop estaba inmóvil mientras la cámara lo
enfocaba, de pie frente a un ordinario podio de
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