Page 25 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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sonreír.
—¿Cómo está Nathaniel?
—Más o menos igual, que es lo más que podemos
pedir llegados a este punto.
Sheldon asintió con la cabeza, me hizo un gesto
indicando un reservado que estaba en un rincón y se
encaminó hacia él pasando junto a una familia con
cinco niños que estaba claro que acababan de visitar
el centro espacial. La niña más pequeña estaba
enfrascada en un libro ilustrado sobre la primera
época del programa espacial. Ninguno se percató de
mi presencia.
Hubo una época en la que me había sido
totalmente imposible moverme por Marte sin ser
reconocida: yo era la señora astronauta. Ahora, treinta
años después de la primera expedición, no era más
que una mujer mayor cualquiera, cuya escasa estatura
delataba sus orígenes terrestres.
Nos acomodamos en nuestras sillas y pedimos, sin
dejar de charlar de cosas intrascendentes. Creo que
elegí pescado con patatas fritas porque era la primera
opción de la carta y yo era incapaz de pensar en nada
aparte del motivo por el que me habría llamado.
Fue como si Sheldon quisiera comprobar cuánto
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