Page 286 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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y  los  espacios  comunes  y  Dakota  se  encargaba  del


           jardín y de la mecánica.




                  Por la expresión comprensiva de J.J. cuando me


           sirvió  mi  ración  (esa  noche  caballa  ahumada  con


           verduras), alguien ya le había comentado el altercado



           con el pesador jefe. Probablemente para evitar que él


           o Dakota me preguntaran cómo me había ido el día.




                  Me  quedé  levantada  más  tarde  de  lo  que  solía,


           dando una vuelta por el terreno. No es que esperara


           encontrar  nada  raro.  Lo  hice  por  mi  propia


           tranquilidad,  para  ver  con  mis  propios  ojos  lo  que


           habíamos construido, para tocar el tronco del molino


           de viento, pasar las palmas de las manos por las hojas


           del limonero, asegurarme de que todo seguía ahí, de



           que no iba a desaparecer. Se había convertido en un


           ritual.




                  En  la  cama  abracé  con  fuerza  a  Garrett,  para


           confortarle y que me confortara, piel contra piel, bajo


           la  sábana,  bajo  el  cálido  aire  que  entraba  por  la


           claraboya abierta encima de la cama.




                  —¿Un mal día? —dijo.




                  —Nunca puede ser un mal día cuando el barco y


           la tripulación vuelven a casa sanos y salvos —dije yo,


           pero con la voz apagada.




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