Page 294 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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cerca de un tramo de playa desierto y nos dimos un
chapuzón, nos tumbamos en la cubierta y tomamos el
sol, comimos las últimas naranjas que nos quedaban
y la caballa seca que J.J. nos había dado. Fue un buen
día.
Pero en algún momento teníamos que volver y
enfrentarnos a la báscula. Pesé nuestra captura tres
veces con la báscula de la Amaryllis y cada vez me dio
un resultado distinto, pero la diferencia entre ellos era
menor de cuatro kilos y, lo más importante, siempre
estaba al menos nueve kilos por debajo de la cuota.
No es que fuera a importar. Remamos hasta el
amarradero de la casa de pesaje y una vez más Anders
era el pesador jefe de servicio. Estuve a punto de izar
las velas y dar media vuelta para no volver nunca. No
podía enfrentarme a él, no después de una salida tan
perfecta. Nina tenía razón: no era justo que este
hombre pudiera arruinarnos la vida con sus faltas y
sus falsos excedentes.
Amarramos la Amaryllis en el muelle en silencio
y empezamos a mover el cargamento. Me las arreglé
para ni tan siquiera mirar a Anders, lo que a sus ojos
probablemente me hacía parecer culpable. Pero ya
había quedado claro que aunque yo fuera un dechado
de perfección, él seguiría considerándome culpable.
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