Page 246 - Materia oscura - Blake Crouch
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bate —la velocidad de la luz frente a la del sonido—
cuando un jugador manda una bola al otro lado.
Solían ir a los partidos cuando Charlie era pequeño,
pero hace millones de años desde que visitaron el
Wrigley Field por última vez. Cuando Jason sugirió
la idea ayer, ella no creyó que Charlie se apuntaría,
pero debió de rascar en la nostalgia de la psique de su
hijo, porque sí quiso, y ahora parece relajado y feliz.
Todos están contentos, un trío de satisfacción casi
perfecta al sol, comiendo perritos calientes al estilo de
Chicago, viendo a los jugadores correr por la brillante
hierba.
Mientras Daniela está sentada, apretujada entre los
dos hombres más importantes de su vida,
embriagada de cerveza tibia, tiene la sensación de que
esta tarde es de algún modo distinta. No está segura
de si es por Charlie, por Jason o por ella misma.
Charlie está disfrutando el momento; no comprueba
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