Page 384 - Materia oscura - Blake Crouch
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Ni siquiera el susurro del viento. No se aprecia el


               rastro de nuestras pisadas. Ha arrastrado todo, está


               llano.



                   La  temperatura  debe  de  caer  muy  por  debajo  de


               cero, porque incluso dándome el sol no siento nada


               de calor.



                   Más  allá  de  este  vecindario,  se  distinguen  los


               rascacielos de Chicago, las torres cubiertas de nieve,


               con hielo incrustado que resplandece a la luz del sol.


               Una ciudad blanca.


               Un mundo de hielo.


                   Al otro lado de la calle, contemplo el campo abierto


               donde por poco morimos congelados ayer.


               No hay ni rastro de la caja.


               De  vuelta  en  el  interior,  encuentro  a  Amanda


               despierta, incorporada junto a la lumbre, envuelta en


               los sacos y las mantas.


               Me acerco a la cocina y localizo unos cubiertos.

               Luego abro la mochila y saco la comida preparada.






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