Page 424 - Materia oscura - Blake Crouch
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Está poniéndose.
Es última hora de la tarde y lo único que se oye es
el grito aislado de las gaviotas sobre el lago.
Nos dirigimos al oeste, hacia los vecindarios de
South Chicago, caminando por el arcén como un par
de vagabundos.
A lo lejos, el contorno de la ciudad me resulta
familiar.
Es el que conozco y al que tengo cariño.
El sol continúa poniéndose y, cuando llevamos
veinte minutos andando, caigo en la cuenta de que no
hemos visto ni un solo coche en la carretera.
—Hay mucho silencio, ¿no? —insinúo.
Amanda me mira.
Esta calma no era tan evidente en la zona industrial
cercana al lago.
Es alarmante.
No hay coches.
No hay gente.
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