Page 389 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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- Claro, disculpa. He olvidado que yo llevo


           meses con esto, y tú sólo unos minutos. - El


           exobiólogo sacó sus manos de los guantes


           adosados a la cúpula -. Fíjate, el grado de


           adaptación de los colmeneros al espacio es


           asombroso, hasta el ultimo detalle.



           »Son criaturas de sangre caliente... ¿te has


           fijado en sus curiosos hocicos...?


           - Sí, son ojos infrarrojos. ¿Me equivoco?


              - No. Están dispuestos al final de esas


           especies de trompas, para evitar ser


           engañados por el propio calor corporal del


           animal.



              - Entiendo. Es como si nosotros intentáramos


           ver con nuestros cuerpos irradiando una


           potente luz.


              - Exacto; la trompa (o el hocico, como quieras


           llamarle) está rellena de un esponjoso tejido


           aislante. ¿Puedes imaginar una adaptación más


           perfecta? En el vacío los infrarrojos son diez


           veces más efectivos para la visión que en una


           atmósfera planetaria.





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