Page 452 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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Miró su reloj. Había pasado media hora.
El rostro del reverendo estaba demacrado y
sudoroso. Sus ojos parecían acabar de
enfrentarse con los de su Creador. Le hubiera
sorprendido saber lo cerca que había estado
de acertar en esa primera impresión.
El sueño abandonó a Jonás al instante. Jamás
había visto a Hari de esa forma. Se sintió
realmente impresionado. ¿Qué estaba
pasando?
Le hizo esta pregunta al religioso.
- Es mejor que vengas - respondió -. Estamos
en la sala de ordenadores. Jonás se dirigió
hacia allí mientras era invadido, a cada paso,
por negros
pensamientos. La posibilidad de acabar con
todo y regresar a Límite inmediatamente le
parecía ahora más lejana que unos momentos
antes.
Recordó con un estremecimiento el rostro
del religioso. No podía imaginar muchas cosas
capaces de transformar así el semblante de un
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