Page 466 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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enemigos; abundaban los ángulos agudos y las
protuberancias semejantes a púas. Un grueso
anillo de hierro protegía la zona más
vulnerable de cualquier traje espacial: el
cuello. Por encima de este collarín sólo
sobresalía la parte superior del casco, como
una cúpula con una rendija para los ojos. Esto
restringía de tal forma la visión, que se hacía
necesario un par de espejos retrovisores
rectangulares que sobresalían como dos
cuernos a ambos lados de la cabeza.
El conjunto se completaba con el pesado fusil
ametrallador de calibre veintiuno y la
aparatosa mochila que contenía el soporte vital
capaz de mantener al infante con vida en el
vacío.
La sala no contaba con espacio suficiente
para que los veinte infantes que la ocupaban
pudieran sentarse, y a pesar de la escasa
gravedad, tras seis horas de permanecer de
pie, cargados con todo aquel equipo, los
hombres empezaban a protestar y a gruñir, al
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