Page 556 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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bandadas de pájaros revoloteaban
atravesando los estrechos haces luminosos.
Olía a musgo, y a césped recién cortado.
Jonás lo observaba todo boquiabierto,
cuando la infantil voz del eunuco le devolvió a
la realidad.
- Adelante, doctor Jonás - dijo -. Gracias por
venir.
Jonás localizó a Jai sentado ante una mesa
de roble negro, al pie de un árbol de
proporciones gigantescas. Parecía un djin
salido de algún cuento infantil.
El biólogo avanzó un paso, y bajo sus pies
crujió una tupida alfombra de hojas secas. Sin
poder contener su curiosidad, se dio la vuelta
y extendió la mano hacia el lugar donde
debería estar la pared que cerraba aquel
camarote. Sus ojos sólo le mostraban una
extensión de árboles y ramaje, y un pequeño
riachuelo saltando al fondo, pero su mano palpó
el frío metal del mamparo a menos de medio
metro frente a él.
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