Page 659 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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UNO





              Hacía dos días que no divisaban ya las


           cumbres, ocultas en una densa capa de vapores


           que en ocasiones se desgarraba y dejaba


           aparecer, en un pequeño claro, alguna pared de


           rocas negruzcas o una afilada aguja granítica.



              Los blancuzcos bancos de bruma se cernían a


           media              altura              sobre              el         desfiladero,


           prendiéndose en los bosques de secoyas,


           girando en remolinos grises a merced de las


           corrientes aéreas.


              El transbordador del Imperio era un vehículo


           sin alas: combustible y oxidante se quemaban


           en una clavija en la base de la nave. La pared


           exterior de la cámara de impulsión estaba





                                                                                                      658
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