Page 830 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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sacerdote se levantó.
- A partir de aquí, os dejo. Seguid recto.
- ¿No entras?
El sacerdote estaba algo alterado.
- Dios ha ordenado específicamente que
entréis vosotros tres nada más. De todos
modos, la Presencia Divina debe ser
contemplada por aquellos a los que el llama.
Bajó apresuradamente. Chait Rai miró hacia
Jonás, como diciendo Lo sospechaba. Pero
puso en marcha la máquina.
El interior era una ciudad con avenidas y
calles flanqueadas por jardines muertos y
abandonados, y casas de sorprendente diseño,
ninguna de una altura superior a una planta. No
había más iluminación que la que entraba por el
extremo abierto, que apuntaba al norte.
Montones de tierra y escombros cubrían
muchas de las avenidas haciéndolas
intransitables. Chait condujo el reptador
entre ellas como una cucaracha moviéndose
por un laberinto.
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