Page 837 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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demoníacamente, las casas colgaban boca


           abajo... Durante un instante pareció que los


           setenta centímetros de cornisa se encogían


           rápidamente, y el biólogo se aplastó


           desesperadamente contra la pared.


              Lilith, en cambio, se movía con confianza; ella



           ya había visitado numerosas mandalas, y


           aquello no era tan distinto.


              Atravesaron la puerta de doble hoja, que les


           llevó a un largo y estrecho pasillo al estilo


           esferita. Es decir, paredes que irradiaban luz,


           e inmaculados suelos en los que parecía que


           jamás se había posado una sola mota de polvo.



              El corredor desembocó en una sala que se


           ampliaba en una cúpula de forma troncocónica.


           Las paredes estaban limpias de cualquier


           decoración, y Jonás imaginó por un momento


           que se encontraba en el interior de un


           gigantesco embudo de metal reluciente.


              Una trampilla se abrió en el centro de la


           cúpula y a través de ella, bañado por un


           potentísimo chorro de luz, descendió levitando





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