Page 958 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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Sin embargo el problema más arduo fue


           acelerarlos. Se trataba de una cuestión


           matemática. Si se pretendía mantener, por


           cada planeta del Imperio, una periodicidad


           anual de envíos y llegadas, el número de


           rickshaws necesarios dependería de la



           velocidad a la que éstos se aceleraran. Cuanto


           a más velocidad se moviera un rickshaw,


           menos rickshaws se necesitarían para cubrir la


           ruta. Un cincuenta por cien de la velocidad de


           la luz, sería lo aceptable. Pero, ¿cómo


           alcanzarla? Los rickshaws eran relativamente


           baratos, pero la energía necesaria para



           acelerar cada uno de ellos a esa velocidad, era


           impensable.


           Fue necesario instalar láseres de un megavatio


           en asteroides a lo largo de todo el circuito. Los


           rickshaws fueron llenados de hidrógeno. Tanto


           como la presión sobre su casco pudiera


           soportar. Los láseres calentaban el hidrógeno,


           que al ser eyectado por las toberas del


           rickshaw le daban un empujón acelerador. El





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