Page 358 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Filby  nos  enseñó  la  casa.  Las  habitaciones


                  eran  grandes,  luminosas  —aunque  las


                  cortinas  estaban  echadas—  y  limpias.  La


                  decoración era cómoda pero austera, con un


                  estilo que no hubiese desentonado en 1891;


                  la principal diferencia era la proliferación de



                  cacharros  eléctricos,  especialmente  el  gran


                  número de luces y otros electrodomésticos,


                  como             un          horno,             un          refrigerador,


                  ventiladores y radiadores.


                  Fui hasta la ventana del comedor y abrí la


                  gruesa cortina. La ventana tenía una doble


                  capa de vidrio, y estaba sellada por el borde



                  con goma y cuero —también había cierres


                  alrededor  de  las  puertas—,  y  más  allá,  en


                  aquella tarde inglesa de junio, sólo se veía la


                  oscuridad  de  la  Bóveda,  sólo  rota  en  la


                  distancia por el parpadeo de los rayos de luz


                  en  el  techo.  Bajo  la  ventana  encontré  una


                  caja,  disimulada  por  un  diseño  hecho  con






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