Page 400 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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del futuro» —dijo Wallis, citando alguno de


                  los  discursos  de  mi  antiguo  amigo—.


                  Trabaja  en  una  Declaración  de  Derechos


                  Humanos, o algo así, a la que tendremos que


                  ceñirnos después de la guerra. Ya conoce ese


                  tipo  de  sueños.  Pero  no  es  buen


                  conferenciante. Yo prefiero a Priestley.



                  Escuchamos la perorata del Escritor durante


                  varios minutos. Por mi parte, me alegraba


                  de que mi viejo amigo hubiese sobrevivido


                  a las vicisitudes de aquella terrible historia,


                  y  que  hubiese  encontrado  un  papel


                  importante  para  sí  mismo,  ¡pero  me


                  entristecía ver lo que el tiempo había hecho



                  con el joven apasionado que había conocido!


                  Al igual que cuando me había reencontrado


                  con Filby, sentí una punzada de piedad por


                  la multitud que me rodeaba, inmerso en un


                  tiempo             lento           y       condenado                  a       una


                  degradación inexorable. Y era una ironía te‐


                  rrible, pensé, que un hombre con una fe tan


                  fuerte en la perfectibilidad de la humanidad


                                                                                                   400
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