Page 435 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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papel pintado y una mesa cubierta de cuero


                  verde.  Antes  la  habitación  debía  de  tener


                  una buena iluminación, ya que las grandes


                  ventanas  —ahora  cubiertas—  estaban


                  orientadas al oeste: de hecho, en dirección al


                  lugar donde yo me alojaba.


                  El hombre de la mesa continuó escribiendo



                  cuando  entramos;  mantenía  el  brazo


                  alrededor de la página, evidentemente para


                  que no viésemos nada. Era un hombre bajo,


                  delgado  y  de  aspecto  enfermizo,  con  una


                  frente amplia y frágil; su traje era de lana y


                  estaba  lleno  de  arrugas.  Mi  impresión  era


                  que tenía unos treinta años.



                  Wallis levantó una ceja.


                  —Es un tipo raro —me susurró—, pero una


                  mente increíble.


                  La habitación tenía estanterías, que en aquel


                  momento estaban vacías; la alfombra estaba


                  repleta  de  cajas,  libros  y  revistas  —la  ma‐


                  yoría  en  alemán—  que  se  habían  caído


                  formando  montones  desiguales,  y  había


                                                                                                   435
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