Page 598 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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el traje era de asbesto y que servía para
protegerle del calor de los motores.
No todos los soldados eran hombres —creo
que dos quintos del centenar de personas
eran mujeres— y la mayoría tenía heridas
de algún tipo, quemaduras y demás, e
incluso, aquí y allá, algún miembro
protésico. Comprendí que el terrible
desgaste de la juventud de Europa había
continuado desde 1938, hasta requerir los
servicios de los heridos y de la mujeres.
Gibson se quitó las botas y se masajeó los
pies lanzándome una sonrisa lastimera.
Nebogipfel bebió un vaso de agua, mientras
el ordenanza nos sirvió a Gibson y a mí una
taza del tradicional té inglés; ¡té, en el
Paleoceno!
—Han construido una colonia—le dije a
Gibson.
—Supongo que sí. Es sólo instrucción. —
Dejó las botas en el suelo y sorbió el té—. Por
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