Page 855 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 855

pérdida— apartarse de aquella rica vena de


                  conocimientos antiguos y enfrentarse a mi


                  ignorancia,  e  incluso  más  a  mi  primitivo


                  deseo de compañía.


                  Me dediqué a haraganear, sin rumbo, por el


                  apartamento. Mascaba la comida; usaba el


                  baño  de  vapor;  jugaba  con  la  mesa  de



                  multiplicidad; miraba por las ventanas una


                  Tierra que se me había hecho tan inhóspita


                  como la superficie de Júpiter.


                  ¡No tenía nada que hacer! Y estaba en ese


                  ánimo  de  futilidad  porque  me  encontraba


                  tan lejos de mi hogar y mi propia gente que


                  no veía cómo podría vivir. Comencé a caer



                  a profundidades mayores de depresión.


                  Entonces, un día, Nebogipfel vino a verme


                  con lo que él llamaba una propuesta.





                  Estábamos  en  la  habitación  donde  se


                  sentaba  nuestro  amigo  el  Constructor,  tan


                  rechoncho  y  plácido  como  siempre.


                  Nebogipfel,  como  de  costumbre,  estaba


                                                                                                   855
   850   851   852   853   854   855   856   857   858   859   860