Page 132 - SALUD Y JUVENTUD
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DAMA DE LA LUNA
(Hacia el Gran Amor)
En la antigüedad, el místico interpretó que los astros tenían
influencia sobre los árboles y las plantas. Así por ejemplo, la
Luna daba su energía al árbol para nacer y crecer. Este astro
que ha representado desde tiempos remotos los sentimientos,
da su fuerza a la fertilidad y a su instrumento más importante:
el amor.
La ‘Dama de la Luna’ mostraba en su danza cómo utilizar
la energía del alma para eternizar el amor, para conservar los
sentimientos y la unión con los seres queridos.
Su danza simbolizaba el abrazo eterno al ser amado, el
baile de las almas que vibran juntas en ese momento.
Enseñaba cómo a través del contacto con el alma, se logra
desarrollar los afectos, expresar el amor y llegar al otro. La
práctica de estos movimientos ayudaba a conservar los
sentimientos verdaderos y dejar de lado aquellos que sólo
confunden, quitando muchas veces la oportunidad de
encontrar el Destino.
Un ejercicio de su danza, que era realizada durante las
noches de luna llena, se unía a la Dabraká: MERI-HA-
LEBANAH.
Se comienza el movimiento con los brazos extendidos con
las palmas hacia arriba (A), recibiendo la energía lunar. Desde
esa posición se llevan las manos hacia la frente (B)
apoyándolas por la punta de los dedos sobre el ‘tercer ojo’.
Así se dirige la energía a la mente, trayendo la imagen de los
seres queridos para unirse a ellos a través del amor.
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