Page 38 - SALUD Y JUVENTUD
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complementarse, también se consideraba en la antigüedad
como una faceta del equilibrio.
El estado anímico también afecta al aura.
Siempre que una persona me consulta, observo cómo las
emociones que experimenta a lo largo de la entrevista,
muestran cambios bien definidos en los colores de su aura. El
momento de la amargura, el stress, el dolor...
También las alegrías, un beso o un abrazo cuando se dan
con sentimientos verdaderos, provocan cambios en el aura y
es notorio el aumento de su brillo durante las relaciones íntimas.
Cuando se encuentran dos almas que son ‘gemelas’, que
pertenecen al mismo Destino de amor, al verlas juntas el brillo
es increíble. Estando unidas producen una luz muy especial.
El amor genera una fuerza maravillosa de auras.
La persona que tiene entusiasmo por la vida, metas,
sueños, tiene un aura hermosa, fuerte, brillante. El pesimista,
que se deprime constantemente, disconforme con la vida, tiene
el aura pobre y sus colores son débiles.
Pero es interesante ver que también sucede el caso
contrario, donde el ánimo es afectado por una variación en el
aura.
Les voy a hacer un ejemplo muy claro. Se refiere a un
enfermo que habiendo estado al borde de la muerte, logró
superar ese mal momento. Ya restablecido, me sonrió diciendo:
“ ¡Me salvé! ¡Qué feliz que me siento!”
No lo vi por un par de meses y cuando volví a encontrarlo
le pregunté:
-¿Qué tal, mi amigo? ¿Cómo se siente ahora?
-Mal, muy mal Maestro. No tengo ganas de hacer nada.
-Pero debería estar contento, no así tan mal. Piense que
salvó su vida...
-Sí, estoy feliz... Pero a la vez me faltan ganas. No encuentro
fuerzas...
Aquí vemos una contradicción con la posición freudiana,
que siempre explica los estados anímicos a través de la psiquis.
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