Page 96 - SALUD Y JUVENTUD
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El más grande de los desiertos es cuando estamos solos y
no tenemos con quien compartir lo más hermoso: el amor.

     La estrella de Zaaft representó siempre una esperanza para
el ser humano, por eso tuvo mucha importancia y debería
tenerla en la actualidad. Pensar que un astro puede darnos
tanta fuerza... y a veces buscamos ayuda donde no
conseguimos nada.

     Hoy vivimos grandes vacíos y buscamos a través del
psicoanálisis respuestas para nuestras depresiones y angustias.

     En los templos de Hator existía una forma de meditar para
recibir la energía de Zaaft. Por eso hablo de Hator. Ustedes me
preguntarán si admiro a esa diosa. No, admiro su esencia, yo no
creo en dioses. Tengo otro concepto del Creador y su Creación.
Pero esa es mi forma de pensar y de sentir. Cada uno tiene que
seguir su camino, su religión, su sentimiento y su creencia.

     Entonces, a través de esa comunicación con el astro del
amor, la mujer recibía sus mensajes. Los hombres no
hacían prácticas con Zaaft, porque era un astro femenino
que influía sobre el plano hormonal de la mujer.

     Había algunas causas de esterilidad en Egipto, como la
inmadurez de los órganos sexuales y las malformaciones
congénitas. En muy pocos casos existía una esterilidad
psicológica. Creían también, que si en otra vida la mujer no
había tenido hijos, tampoco los tendría en la actual. En esas
situaciones las sacerdotisas de los templos de Hator ayudaban
a través de Zaaft.

     La energía de Venus ayuda a la mujer a encontrarse
consigo misma y con su Destino. Le da fuerzas para crecer y
destacarse, para realizarse como mujer y como madre. Zaaft
la ayuda a encontrar el camino para salir del desierto en que
a veces su vida se transforma.

     Para entrar en contacto con esa energía tan necesaria
para la mujer, las sacerdotisas de Hator enseñaban una
Dabraká: ZAAFT ASHKELI para unirse a la gran fuerza
femenina del cielo.

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