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Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
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                                       Instituto de Investigaciones Jurídicas
                bres más importantes de mi vida, un hombre a quien le debo, junto a Car-
                pizo y al maestro César Sepúlveda, mi vida profesional; un hombre que me
                enseñó no sólo derecho romano e historia del derecho, sino también el “ser
                y estar” dentro de una comunidad universitaria; un hombre con quien com-
                partí viajes, libros, música, sesiones de cine y teatro, y también confidencias y
                reflexiones sobre el mundo y la vida; un hombre del Renacimiento quien, con
                su vasta cultura, hizo que me interesara en todas las ramas del saber humano;
                un hombre que, con su sentido del humor, me enseñó a discriminar entre lo
                fútil y lo realmente esencial. Y lo más importante, un gran amigo que estuvo
                siempre a mi lado, en “las buenas y en las malas”.




                                                 epílogo



                Vuelo al Instituto, y al introito que ahora se convierte en epílogo. Ya les he
                dicho que el Instituto es y sigue siendo mi casa donde he sido y soy feliz. Toca
                ahora hablar de su importancia como la institución académica de más relevan-
                cia en la vida jurídica de México. ¿A qué se debe esta aseveración tan tajante?
                Pues bien, a que en sus 75 años de historia que hoy celebramos, han pertene-
                cido y pertenecen al Instituto, en sus dos etapas, los más afamados juristas de
                México: Mario de la Cueva, Antonio Martínez Báez, Raúl Carranca y Trujillo,
                César Sepúlveda, Héctor Fix-Zamudio, Sergio García Ramírez, Guillermo F.
                Margadant, Diego Valadés, Jorge Carpizo, Ulises Schmil, Jorge Barrera Graf,
                Roberto Mantilla Molina, y los transterrados Felipe Sánchez Román, Néstor
                de Buen y Niceto Alcalá-Zamora, hijo este último de quien fuera presidente de
                la malograda Segunda República española, por citar sólo algunos. Éstos, con
                sus investigaciones convertidas en libros y artículos, han dejado un inmenso
                bagaje doctrinal —tanto cuantitativo como cualitativo— en todas las áreas del
                derecho. También a que el Instituto cuenta con la mejor biblioteca dedicada
                a las disciplinas jurídicas, no sólo de México, sino de América Latina. No en
                cantidad, Argentina y Brasil la superan, pero sí en calidad por su especializa-
                ción (Valadés dixit). Asimismo, por la cantidad y calidad de sus publicaciones
                individuales y periódicas que superan la docena de revistas especializadas y
                por el número de eventos nacionales e internacionales que celebra, año tras
                año, sobre todas las ramas del derecho. Y last but not least, por sus relaciones
                de trabajo con los más importantes centros de investigación jurídica del mun-
                do, como, por dar un ejemplo, el famoso Instituto Max Planck de Alemania.



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                                    DR © 2015. Universidad Nacional Autónoma de México,
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