Page 724 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            Edy sentada en un sillón, con el pequeño Jorge en los

            brazos, dormido completamente, como una pelota de

            carne, y exhalando de vez en cuando un leve sonido de


            satisfacción.  Marta  se  hallaba  recostada  en  la  pared,

            con las botas colocadas sobre la barandilla de madera,


            pelando un trozo de nogal con su ancho cuchillo de

            monte;  a  su  lado,  el  Vikingo,  sin  decir  una  palabra,

            miraba a lo lejos. El fresco relente nocturno agitaba a


            veces las llamas de dos lámparas de aceite, trazando

            sombras bailoteantes sobre la pared de piedra.


               —¿Y  ése,  quién  es?  —preguntó  el  Manchurri,

            señalando  a  una  figura  sentada  junto  a  la  puerta,


            silenciosa y grande, de la que sólo se veía un rostro

            barbudo y unos fenomenales antebrazos.


               —Es un forastero —dijo Edy, sonriendo—. Lleva aquí


            dos días. No habla mucho... vamos, la verdad es que

            no habla nada. Parece ser que tiene que ir a Abilene, a

            que le saquen una muela. Pero le da miedo, y se ha


            quedado  aquí.  Es  muy  fuerte,  y  nos  ayuda  mucho...

            suponemos que cuando las muelas le duelan en serio


            se irá otra vez.


               El  forastero  hizo  un  ligero  gesto  con  las  grandes

            manos sin decir una sola palabra.


               —Ha pasado mucho tiempo —dijo el Vikingo.


               —No ha sido en vano... —contestó Sergio, ocupando



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