Page 541 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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táctica de la guerra de hoplitas, y todo lo que no sea

            vencer al enemigo en una batalla campal les parece una


            forma sucia y poco gloriosa de hacer la guerra. No hay

            mayor honor para ellos que erigir un trofeo de piedras

            en el lugar donde el rival se da la vuelta para huir en


            desbandada, ni mayor vergüenza que solicitar permiso

            al vencedor para recoger los muertos del campo.


                  »En  cuanto  a  Roma,  aunque  es  más  grande  que


            cualquier polis griega, no tiene soldados profesionales.

            El  dictador  ha  decretado  la  movilización  de  ocho

            legiones con su dotación completa, lo que supone más


            de  cuarenta  mil  hombres  en  pie  de  guerra.  Una  vez

            alistadas  y  acantonadas  las  legiones,  como  se

            encuentran ahora mismo, deben actuar cuanto antes,


            ya  que  todos  esos  soldados  se  convierten  en  bocas

            ociosas  que  hay  que  alimentar  mientras  dure  la


            campaña,  y  Roma,  donde  aún  se  usan  monedas  de

            bronce, no dispone de los enormes recursos financieros

            de Alejandro.



                  »Esto hace prever que ninguno de los dos bandos va

            a  rehusar  una  batalla  en  campo  abierto.  Alejandro

            cuenta a su favor con su fama y con la reputación de un


            ejército que ha vencido en multitud de escenarios. Los

            romanos,  por  su  parte,  disponen  de  superioridad

            numérica en una proporción que es casi de dos a uno,


            aunque en caballería (y pese a los refuerzos númidas)



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