Page 200 - La Herejia De Horus 01 - Horus El Señor De La Guerra - Abnett Dan
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inenarrable. A pesar de las acciones judiciales, surgían
nuevos credos y religiones en ciernes entre las
culturas de la humanidad unificada, y la más pujante
de todas era el Credo Imperial, que insistía en que la
humanidad adoptara al Emperador como un ser
divino. Un Dios‐Emperador de la Humanidad.
La idea era absurda y oficialmente herética. El
Emperador había repudiado siempre tal adoración en
los términos más rigurosos, rechazando su
deificación. Algunos decían que solo sucedería
después de su muerte, y puesto que era
funcionalmente inmortal, aquello tendía a poner fin a
la polémica. Fueran cuales fueran sus poderes, fuera
cual fuera su capacidad, sin importar cuál fuera su
magnificencia como el mejor y más glorioso líder total
de la especie, seguía siendo simplemente un hombre,
y al Emperador le gustaba recordárselo a la
humanidad siempre que tenía la oportunidad. Era un
edicto que repiqueteaba entre los burócratas del
Imperio en expansión. El Emperador es el Emperador,
y es grande y eterno.
Pero no es un dios, y rechaza cualquier adoración que
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