Page 482 - La Herejia De Horus 01 - Horus El Señor De La Guerra - Abnett Dan
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estaban  empalados  en  las  espinas  de  esos  árboles,

                  clavados  en  las  púas  de  piedra,  con  los  cuerpos

                  cubiertos por las armaduras ensartados de modo que


                  no  pudieran  moverse  y  permitir  así  que  los

                  megarácnidos  alados  se  alimentaran  de  ellos.  Las

                  criaturas,  con  las  alas  en  reposo,  silenciosas  y


                  extendidas,  largas  y  delgadas,  sobresaliendo  por

                  detrás de sus cuerpos igual que barrotes de cristal de

                  colores,  se  arrastraban  por  los  árboles  de  piedra,

                  royendo  y  mordiendo,  usando  las  crestas  curvas  de


                  las cabezas para partir las armaduras clavadas en las

                  espinas y alcanzar la carne del interior.



                  Tarvitz  y  sus  compañeros  se  detuvieron  y  lo


                  contemplaron  con  angustiada  consternación.  De  las

                  blancas  espinas  goteaba  sangre  que  luego  discurría

                  por los rechonchos troncos calcáreos.




                  Sus  hermanos  no  estaban  solos  entre  las  espinas.

                  Otros  cadáveres  colgaban  de  allí,  podridos  y


                  convertidos  en  huesos  pelados  y  cartílagos  resecos.

                  Pedazos de placas rojas de armadura colgaban de los

                  cuerpos consumidos o cubrían el  suelo a los pies de

                  los árboles.




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