Page 511 - La Herejia De Horus 01 - Horus El Señor De La Guerra - Abnett Dan
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grandes comunidades de artistas y pensadores libres
con ellos. Por su misma naturaleza, a los
rememoradores no se los podía regimentar ni
controlar tal como se podía hacer con la dotación
militar de la nave. Aquellas gentes tenían un
insaciable deseo de reunirse, debatir y jaranear, y al
concederles espacio para su propio uso, los jefes de la
expedición podían al menos limitar sus tumultuosas
actividades.
La sala había recibido el nombre de «el Refugio», y
adquirido una reputación poco recomendable. Loken
no deseaba pasar a su interior, y siempre quedaba en
encontrarse con Karkasy en la entrada. Le resultaba
muy extraño escuchar carcajadas incontroladas y
música desenfadada en las solemnes profundidades
de la Espíritu Vengativo.
Karkasy saludó respetuosamente con la cabeza
cuando el capitán se acercó a él. Siete semanas de viaje
habían servido para curar bien sus lesiones, y los
cardenales habían desaparecido casi por completo.
Entregó a Loken un fajo de hojas impresas con su
último trabajo. Otros rememoradores, que pasaban en
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