Page 128 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 11                                                   Ramsey Campbell

            estrecho estante que se alzaba sobre la cama. Allí, el sol

            nunca  la  alcanzaba.  No  parecía  estar  envuelta  en


            cristal, sino en niebla, entre las sombras o las manchas

            de humedad que ensuciaban el techo. Cuando Margery

            encendía la polvorienta bombilla, las manchas oscuras


            permanecían,  pero  Susan  era  eliminada  por  una

            cuchillada de luz en el cristal.


               Susan sostenía en sus brazos el libro de Picasso que

            había elegido como premio escolar. A Margery no le

            había gustado la mayoría de los cuadros que aparecían


            en él, pues consideraba que se parecían a las cosas que

            pintaban los vándalos en los muros. Sin embargo, ella

            nunca había tenido madera de artista... y era consciente


            de que aquel libro podía ayudar a Susan a desarrollar

            su arte.

               ¡Si  tan  solo  hubiera  seguido  por  aquel  camino!


            Margery  había  intentado  animarla,  pero  su  hija

            siempre  había  ignorado  los  regalos  que  le  llevaba  a


            casa. Antes de abandonar la escuela había empezado a

            dar la espalda a todo aquello que su madre quería que

            fuera.  Había  tardado  demasiado  en  darse  cuenta  de


            que  la  gente  estaba  poniendo  a  Susan  en  su  contra,

            recordándole los errores que estaba cometiendo como


            madre. Este hecho quedó confirmado cuando advirtió

            que eran tantas las personas (los vecinos, la policía) que

            parecieron complacidas cuando Susan la abandonó.





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