Page 440 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: Epílogo                                              Ramsey Campbell

               Aunque Los sin nombre, a diferencia de The Parasite,

            no fue concebida como un éxito comercial, pensé que


            tenía cierto atractivo, de modo que no me satisfizo la

            presentación que se hizo en el Reino Unido («El ansia

            maligna crece en su interior, el cuchillo está listo..., pero


            nadie  puede  oír  los  gritos»),  especialmente  cuando

            meses después encontré una presentación en otro libro


            (escrito por Leigh Nichols, que es lo mismo que decir

            Dean  Koontz)  del  mismo  editor  que  podría  haber

            descrito  a  la  perfección  la  trama  del  secuestro


            perpetrado por la secta de mi novela. Estoy bastante

            seguro de que la similitud fue una coincidencia, pero la

            presentación de Nichols hacía hincapié en aquello que


            considero que debería haber sido la descripción de mi

            novela.  (Para  ser  justo,  debo  decir  que  dicha

            presentación  no  ha  sido  en  absoluto  la  peor  que  he


            tenido  que  sufrir.)  Durante  mi  carrera  he  intentado

            combatir,  con  cierto  éxito,  una  noción  que  diversos


            diseñadores  de  libros  y  escritores  de  sobrecubiertas

            parecen  compartir:  que  todas  las  novelas  de  terror

            tratan únicamente de violencia o de miedo. De hecho,


            colegas con más talento y sutileza que yo han tenido

            que cargar con presentaciones peores.


               Para  resumir  este  libro,  me  siento  tentado  de  citar

            incorrectamente  la  famosa  máxima  de  Lovecraft  y

            sugerir que si la emoción más antigua de la humanidad





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