Page 724 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas                                                                  Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston



                   —Si se niega, solicito autorización para darle un

            puñetazo en la cara.



                   —Si se niega —dijo Imala—, tendrás que ponerte


            a la cola.



                   Lem  accedió  a  reunirse  con  ellos  en  un  jardín

            botánico de la Ciudad Vieja una hora después de que


            las instalaciones cerraran. Imala sugirió que Yanyu se

            quedara en casa y siguiera buscando una lanzadera

            asequible.



                   Víctor e Imala llegaron a la hora convenida, y el


            portero los escoltó a través del jardín de azaleas hasta

            un  banco  bajo  un  manzano  silvestre  y  los  dejó  allí.


            Lem no había llegado todavía, así que se sentaron a

            esperar.



                   Imala  fue  señalando  las  flores  que  conocía.

            Azaleas  y  rododendros  flanqueaban  el  sendero.


            Blancas,  rosas,  coral,  magenta.  Enormes  lilas  se

            agitaban  suavemente  con  la  brisa  artificial,  y  sus


            capullos púrpura desprendían un suave olor que se

            mezclaba  con  los  aromas  de  la  tierra  húmeda  y  la

            hierba  y  las  demás  flores.  Para  Víctor  era  algo  tan


            potente  y  tan  desconocido  que  se  sintió  un  poco

            mareado.







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