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Verdades y no verdades
Periodo de Vida
Se define período de vida como la edad de un individuo al momento de su muerte; período de
vida máximo es la edad más alta documentada a la muerte para una especie. De vez en cuando
oímos de una nueva edad alta documentada en la muerte, como en el célebre caso de Madame
Jeanne Calment de Francia que murió en la edad de 122 años. Aunque tal edad extrema de
muerte es sumamente rara, el periodo de vida máximo de los humanos ha seguido
aumentando porque los registros de longevidad en el mundo pueden moverse sólo en una
dirección: más alto.
A pesar de esta tendencia, sin embargo, es casi real que, por lo menos desde que se registra la
historia, la gente pudo haber vivido tan largo como los que viven hoy, si las tecnologías
semejantes, los estilos de vida y tamaño de la población hubieran sido las presentes. No es la
gente la que ha cambiado; son los ambientes protegidos en los cuales vivimos y los avances en
las ciencias biomédicas y otras instituciones humanas que han permitido que más personas
alcancen, o se aproximen más de cerca a su potencial de periodo de vida.
Los registros de longevidad son divertidos, pero tienen poca aplicabilidad a nuestras propias
vidas por la gran diversidad genética, de medio ambiente y de estilo de vida, y garantizan que
una mayoría agobiante de la población morirá mucho antes alcanzar la edad del individuo que
ha vivido más.
EXPECTATIVA
DE VIDA
La expectativa de vida es el número promedio de años de vida que le quedan a la gente de una
edad dada. La expectativa de vida para un recién nacido en los EE.UU. hoy es de cerca de 77 años.
La rápida disminución de la mortalidad en el niño, la madre y en gente de la tercera edad durante
el siglo XX, llevó a un aumento imprecedente de 30 años en la expectativa de vida al momento
del nacimiento, mas allá de los 47 años que era lo estándar en países desarrollados en 1900.
Es improbable repetir esta proeza durante la vida de la gente de hoy. La mayor parte de los
avances previos en la expectativa de vida al momento de nacer reflejan los dramáticos
descensos en los riesgos de mortalidad en la niñez y la vida adulta temprana.
La prolongación de la expectativa de vida, por lo tanto, requerirá añadir décadas de vida a gente
que ha sobrevivido ya siete décadas o más. Aún con disminuciones drásticas en la mortalidad en
la vida adulta y vejez, es improbable que la expectativa de vida al nacimiento exceda de 90 años
(hombres y mujeres combinados) en el siglo XXI, sin avances científicos que permitan la
modificación de los procesos fundamentales del envejecimiento.
A . L a j o
E s t é t i c a & B e l l e z a

