Page 183 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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enseñado  a  sí  misma  la  física  de  líquidos  por


              medio  de  numerosos  derrames  experimentales


              de bebida y en la bañera, exigió una explicación


              para aquellos agujeros en el agua. Se inclinó por


              la borda, mientras Gwendolyn la agarraba por la

              parte baja del vestido, y sintió los vórtices con la


              mano, esperando entenderlos. El resto del lago,


              simplemente  agua  sin  orden  en  particular,


              carecía de interés.





                  Ignoramos la oscuridad del espacio exterior y


              prestamos atención a las estrellas, especialmente


              si  parecen  ordenarse  a  sí  mismas  en  cons‐

              telaciones. «Normal como el aire» significaba algo


              sin  valor,  pero  Hackworth  sabía  que  cada


              bocanada de aire que Piona respiraba, echada en


              su pequeña cama por las noches, un resplandor


              plateado en la oscuridad, era usada por su cuerpo


              para  fabricar  piel,  pelo  y  hueso.  El  aire  se


              convertía  en  Piona,  y  merecía  —no,  exigía—


              amor. Ordenar la materia era la única tarea de la


                                                                                                       183
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