Page 178 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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y barandas con brisa. Hackworth no llevaba allí el


              tiempo  suficiente  para  merecer  una  torre  o  un


              balcón, pero tenía vista a un jardín donde crecían


              gardenias y boj. Sentado en su mesa, no podía ver


              el jardín, pero podía olerlo, especialmente cuando

              el viento venía del mar.





                 Runcible estaba sobre la mesa en la forma de un


             montón  de  papeles,  la  mayoría  de  ellos  firmados


             JOHN  PERCIVAL  HACKWORTH.  Abrió  el


             documento de Cotton. Todavía corría el pequeño


             dibujo industrial. Era evidente que Cotton se había


             divertido.  No  despedían  a  nadie  por  preferir  el

             fotorrealismo,  pero  el  aspecto  de  la  firma  del


             propio  Hackworth  estaba  tomado  de  una  de  las


             peticiones  de  patente  del  siglo  diecinueve:  negro


             sobre  blanco,  las  sombras  de  grises  creadas  con


             diminutos trazos, tipos de letras pasados de moda


             un poco rotos por el borde. Los clientes se volvían


             locos,  siempre  querían  ampliar  los  diagramas  en


             los mediatrones de sus talleres de diseño. Cotton lo


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