Page 261 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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medio  y  se  escaparon  de  debajo  de  su  pulgar,  y


              volvieron, una a una, al principio de la historia.





                 —Érase una vez —dijo una voz de mujer—, una


              niña pequeña llamada Elizabeth a la que le gustaba

              sentarse en un emparrado en el jardín de su abuelo


              y  leer  un  libro  de  cuentos...  —La  voz  era  suave,


              dirigida sólo a ella, con un fuerte acento Victoriano.





                 Nell cerró el libro de un golpe y lo alejó de ella.


              Se deslizó por el suelo y se paró cerca del sofá.





                 Al día siguiente, el novio de mamá, Tad, vino a

              casa de mal humor. Dejó con un golpe el paquete


              de cerveza en la mesa de la cocina, cogió una lata y


              se dirigió al salón. Nell intentaba apartarse de su


              camino. Cogió a Dinosaurio, Oca, Pedro el Conejo


              y Púrpura, su varita mágica, una bolsa de papel


              que  era  realmente  un  coche  en  el  que  podían


              circular sus niños y un trozo de cartón que era una


              espada para matar piratas. Luego corrió hacia la


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