Page 357 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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era muy poblada, se la había dejado crecer durante


              un par de años, y el pelo le caía por debajo de los


              hombros. Aquellos elementos, más el birrete y la


              túnica,  y  en  combinación  con  el  poder  que  el


              Estado le había concedido, le daba cierta presencia

              de la que era muy consciente.  Intentaba  no  estar


              demasiado  satisfecho  de  sí  mismo,  porque  eso


              hubiese ido contra los preceptos de Confucio. Por


              otro  lado,  el  confucianismo  era  un  asunto  de


              jerarquías,  y  aquellos  que  se  encontraban  en


              posición  superior  se  suponía  que  debían


              comportarse  con  cierta  dignidad.  El  juez  Fang


              podía emplear ese poder cuando era necesario. Lo

              usaba ahora para ganarse un sitio en la mejor mesa


              en el primer piso, en la esquina, con una buena vista


              de  una  pequeña  ventana  que  daba  a  los  vecinos


              jardines  de  la  era  Ming.  Todavía  estaba  en  la


              República Costera, en el medio del siglo veintiuno.


              Pero podía haberse encontrado en el Reino Medio


              de antaño, y para todo propósito e intención así lo


              estaba.


                                                                                                       357
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