Page 463 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 463
pijama rosa con caperuza y un juego de orejas de
ratón, cada una agarrando una manta blanca de
seguridad, todas idénticas y enrolladas como un
animal de peluche. Aquí y allá, había una
muchacha de rosa sentada en el suelo sobre una
alfombrilla de bambú leyendo un libro o haciendo
punto.
Una de las mujeres, cerca del juez Fang, dejó el
punto, se colocó de rodillas y se inclinó ante él. El
juez Fang le devolvió el saludo, y luego se acercó a
la cuna más cercana. La niña tenía unas cejas sor‐
prendentemente gruesas, dormía profundamente,
respiraba con regularidad, las orejas de ratón se
salían por entre las barras de la cuna y mientras el
juez Fang la miraba, imaginaba que podía oír la
respiración de todas las niñas de la nave
simultáneamente, que se combinaban en un
susurro suave que calmaba su corazón. Todas
aquellas niñas, durmiendo en paz; todo estaba
bien. Todo iba a salir bien.
463

