Page 598 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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del tamaño de la mano de Harv llenos de promesas
implausibles en letras mayúsculas («¡REFLEJA EL 99
% DE LA LUZ INFRARROJA!») que al desdoblarse
formaban enormes mantas metalizadas. Nell había
visto muchas formas irregulares tendidas por la
playa como enormes larvas plateadas. Debían de
ser colegas transeúntes envueltos en aquello mis‐
mo. Tan pronto como recogieron sus provisiones,
corrieron a la plaza y eligieron un sitio. Nell quería
estar cerca de la orilla, pero Harv hizo algunas
observaciones inteligentes sobre lo poco
aconsejable que sería dormir por debajo del nivel
de la marea alta. Caminaron por la orilla durante
kilómetro y medio más o menos antes de encontrar
un trozo de playa relativamente abandonado y se
envolvieron en las mantas. Harv insistió en que
uno de ellos debía estar despierto todo el rato para
actuar de centinela. Nell había aprendido todo
sobre ese tipo de cosas en el Manual, así que se
ofreció voluntaria para el primer turno. Harv se
quedó dormido muy pronto, y Nell abrió el libro.
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