Page 608 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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ellos la malvada Reina, como un gran gigante,
rodeada de rayos y truenos! Le corrían lágrimas
de los ojos, que se convertían en sangre al
recorrer sus mejillas.
—¡Me lo habéis quitado! —gritó. Y Nell
comprendió que aquello era algo terrible para la
malvada madrastra, porque se encontraba débil
e indefensa sin un hombre—. Por eso —continuó
lo Reina—, ¡os maldigo a permanecer
encerrados para siempre en el Castillo
Tenebroso! —Y lanzó una mano como una garra
y arrancó las llaves de manos de la Princesa
Nell. Luego se convirtió en un gran buitre y se
alejó volando sobre el océano hacia Tierra Más
Allá.
—¡Estamos perdidos! —gritó Harv—. ¡Ahora
nunca podremos escapar de este lugar!
Pero la Princesa Nell no perdió la esperanza.
No mucho después de que la Reina se
desvaneciese sobre el horizonte, otro pájaro vino
volando hacia ellos. Era el Cuervo, su amigo de
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