Page 612 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 612

Se movieron mucho más deprisa con las fuertes


              paladas  de  Dinosaurio;  pero  temprano  en  la


              mañana se desató una tormenta, y pronto las olas


              saltaron sobre sus cabezas, incluso por encima de


              la  cabeza  de  Dinosaurio,  y  la  lluvia  caía  a  tal

              velocidad que Púrpura y la Princesa Nell tuvieron


              que  usar  el  brillante  casco  de  Dinosaurio  como


              cubo  para  achicar.  Dinosaurio  se  quitó  roda  la


              armadura  para  aligerar  el  peso,  pero  pronto


              quedó claro que no era suficiente.


                 —Debo cumplir mi deber como guerrero —dijo


              Dinosaurio—. Mi utilidad para ti ha terminado,


              Princesa  Nell;  a  partir  de  ahora,  debes  prestar

              atención  a  la  sabiduría  de  los  otros  Amigos


              Nocturnos y usar lo que has aprendido de mí sólo


              cuando falle todo lo demás —y se lanzó al agua y


              desapareció bajo las olas.


                 El bote subía y bajaba como un corcho. Una hora


              más farde, la tormenta comenzó a amainar, y al


              aproximarse  el  amanecer,  el  océano  estaba  tan


              liso  como  un  cristal,  y  llenando  el  horizonte


                                                                                                       612
   607   608   609   610   611   612   613   614   615   616   617