Page 639 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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La cabalina se colocó en cuclillas. Hackworth
pasó una pierna sobre la silla, que estaba cubierta
de algún material elastométrico, y sintió
inmediatamente que lo levantaba en el aire; las
piernas le colgaron hasta que encontró los
estribos. Un apoyo lumbar se apretó contra sus
ríñones, y entonces la cabalina se movió por la
calle y se dirigió hacia la Altavía.
No se suponía que debía hacer eso. Hackworth
estuvo a punto de decirle que parara. Luego
entendió por qué había recibido el vale en el último
minuto: los ingenieros del Doctor X habían
programado algo en el cerebro de la montura,
diciéndole adonde debía llevarle.
—¿Nombre? —dijo Hackworth.
—Innominado —dijo la cabalina.
—Renombrar Secuestrador —dijo Hackworth.
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