Page 642 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—No me dejarían conservar mi libro —dijo
Nell.
Harv la miró ligeramente sorprendido.
—¿Cómo lo sabes? Oh, no me lo digas, lo
aprendiste en el Manual.
—En Sendero sólo tienen un libro que les dice
que deben quemar todos los otros libros.
El camino hacia el cinturón verde se hacía más
inclinado y Harv comenzó a resollar, de vez en
cuando se paraba con las manos en las rodillas y
tosía con fuerza como una foca. Pero allá arriba el
aire era más limpio, cosa que notaban por la
sensación que producía al bajar, por la garganta, y
también era más frío, lo que ayudaba.
Una franja de bosque rodeaba la meseta
superior de Nueva Chu‐san. El enclave llamado
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